- Entrevista a Francisco Gómez, presidente del Consorcio Valencia Interior
1. En un contexto marcado por los retos ambientales y la necesidad de avanzar hacia una economía circular real, ¿qué importancia tiene el reciclaje en nuestro día a día?
Ahora mismo estamos en un momento decisivo. Europa nos exige reducir vertidos, reciclar más y avanzar hacia una economía circular real, pero eso solo será posible si todos entendemos que la solución al problema de los residuos la tenemos en casa. Y lo digo claramente: no podemos seguir mezclándolo todo en la bolsa gris y pensar que después alguien lo solucionará en una planta de tratamiento. Eso ya no funciona.
Reciclar bien y separar correctamente los residuos, especialmente los biorresiduos, es una obligación. Cada envase, cada resto orgánico o cada papel que se deposita donde corresponde ayuda a reducir contaminación, recuperar materiales y proteger nuestro entorno. Por eso este día debe servir para hacernos reflexionar y, sobre todo, para actuar. Porque la sostenibilidad no depende únicamente de las administraciones: depende de lo que hacemos cada día en nuestras casas.
2. Desde el Consorcio Valencia Interior insisten especialmente en la separación de los biorresiduos. ¿Por qué es tan importante?
Porque es la clave para mejorar todo el sistema. Más del 80 % de lo que hoy llega a la bolsa gris no debería estar ahí. Y una parte muy importante son restos orgánicos que podrían convertirse en compost. De esta manera pasamos del residuo al recurso. Cuando mezclamos la materia orgánica con otros desechos, dificultamos muchísimo su aprovechamiento y aumentamos la cantidad que termina en vertedero. Separar correctamente los biorresiduos no es una opción: es una responsabilidad ambiental, legal y también ética.
3. ¿Diría que la ciudadanía está cada vez más concienciada?
Sí, sin duda hay una mayor conciencia ambiental, y eso es positivo. Pero todavía queda mucho camino por recorrer. Hay municipios y vecinos que están haciendo un esfuerzo ejemplar y eso demuestra que, cuando la ciudadanía se implica, los resultados llegan. Para eso es muy importante la educación ambiental que nosotros promovemos día a día, tanto en las visitas a la planta de tratamiento de residuos de Llíria como en el programa de compostaje doméstico, comunitario y escolar que llevamos años desarrollando.
4. ¿Qué papel juegan los ayuntamientos en este proceso?
Tienen un papel fundamental. La normativa europea y estatal obliga a implantar sistemas de recogida separada, especialmente para la materia orgánica, y ahí los ayuntamientos son esenciales. El contenedor marrón tiene que estar disponible en todas las localidades, grandes y pequeñas, para que la ciudadanía pueda separar correctamente sus biorresiduos.
5. El consorcio ha reforzado en los últimos años sus infraestructuras. ¿Cómo ha evolucionado el sistema de gestión?
Hemos hecho una apuesta muy importante por la modernización gracias a los fondos europeos: nuestras plantas de tratamiento de Llíria y Caudete de las Fuentes han incorporado nueva maquinaria para recuperar más materiales y mejorar la eficiencia. Y también hemos hecho una importante inversión en Llíria, donde se ha inaugurado una nave para el tratamiento de colchones y otra para la preparación para la reutilización de voluminosos. A lo largo de los años también hemos ampliado la red de ecoparques móviles y acercado el servicio a la ciudadanía con ecoparques fijos de proximidad. Todo ello con un objetivo claro: aumentar la valorización de residuos y reducir el vertido.
6. Además de infraestructuras, el Consorcio Valencia Interior apuesta, como decía anteriormente, por la educación ambiental. ¿Es realmente eficaz?
Es absolutamente necesaria. La educación ambiental no es solo informar, es transformar. Nosotros trabajamos mucho con visitas guiadas a la planta de Llíria, programas de compostaje doméstico y proyectos como Aula Composta en centros educativos. Queremos que las nuevas generaciones entiendan que cuidar del entorno forma parte del día a día. Porque los cambios profundos y duraderos empiezan ahí, en la conciencia colectiva.
7. También han impulsado incentivos económicos para premiar las buenas prácticas ciudadanas. ¿Cómo funcionan?
A través de nuestra herramienta Mi Cuenta Ambiental, lo que hacemos es reconocer económicamente a las personas que utilizan correctamente los ecoparques, los ecomóviles o participan en programas de compostaje. Creemos que es importante premiar los buenos hábitos y reforzar esa corresponsabilidad. El sistema funciona mejor cuando todos participamos y cuando la ciudadanía percibe que su esfuerzo tiene un impacto positivo real.
8. ¿Qué le diría a una persona que todavía piensa que separar residuos “no sirve para nada”?
Le diría que sirve, y mucho. Cada residuo correctamente separado facilita su reciclaje y evita contaminación. Cada envase, cada papel, cada resto orgánico que se deposita donde corresponde ayuda a construir un modelo más respetuoso con el medio ambiente, ya que nos permite ser mucho más eficientes. A veces pensamos que un pequeño gesto no cambia nada, pero cuando miles de personas hacen lo correcto cada día, lo cambia todo.